IES, la última fábrica de autos argentina

El ingeniero Eduardo Sal-lari en Expo Auto Argentino
Uno de los pasajes más emotivos que se vivieron en la décima edición de Expo Auto Argentino fue la charla mano a mano con el público que ofreció el ingeniero Eduardo Sal-lari, fundador de la fábrica de automóviles IES a comienzos de los años 80.

Visiblemente emocionado y ante un auditorio colmado, Sal-lari recorrió su pasado empresarial, desde sus comienzos en la autopartista Daher Boge hasta la creación de IES y su posterior evolución.

Especialmente invitado por la organización, a través de la Red de Usuarios IES, el ingeniero se remontó a su adolescencia para rememorar su vínculo histórico con la marca Citroën. “Con solo 17 años fui el que bajó del barco el primer 2CV que llegó a la Argentina” recordó en medio de aplausos del público.

En 1979 fue sancionada la Ley de Reconversión Automotriz que modificó sustancialmente el marco legal vigente para el sector. La apertura de importaciones significó un duro revés para las fábricas que habían gozado de un fuerte proteccionismo durante 20 años. Reconvertirse o cerrar eran las opciones planteadas. Citroën Argentina optó por la segunda alternativa.

Una legión de usuarios y admiradores del querido “milonguita” se quedaron sin alternativas. Para responder a esa demanda insatisfecha, Eduardo Sal-lari se propuso crear una fábrica nueva para producir el icónico 3CV, pero bajo una nueva denominación.

En febrero de 1982, el empresario adquirió el paquete accionario de Automóviles Citroën S.A. (sucesora de Citroën Argentina S.A.) y meses más tarde la fusionó con Daher Boge para dar nacimiento a una nueva empresa: Industrias Eduardo Sal-lari S.A. (IES).

Pero el camino para fabricar automóviles resultó cuesta arriba. Las gestiones para lograr la aprobación de la Secretaría de Industria y Comercio enfrentaron infinidad de obstáculos burocráticos y el “lobby” de algunas automotrices agrupadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).

Ante la negativa, Sal-lari respondió con una solicitada publicada en los principales medios del país que conmovió a buena parte de la opinión pública a partir de su título: “El pecado de ser argentino”. La repercusión mediática forzó una respuesta oficial. “Me llamó el ministro de Economía (Jorge Wehbe, ex directivo de General Motors Argentina) y me aprobaron la fabricación de los autos”, recordó el ingeniero.

Las gestiones se desarrollaron a lo largo de 1982 y coincidieron con el estallido de la Guerra de Malvinas. Sal-lari se comprometió con la causa nacional y en pocos meses desarrolló el Senidtracio, un prototipo todo terreno que podía desplazarse sin inconvenientes en la superficie de tundra característica de las islas. Cuando un oficial del Ejército Argentino le comentó que no había presupuesto para financiar el desarrollo y la adquisición de los vehículos, el ingeniero le respondió: “no me entiende, no les voy a cobrar nada, es mi aporte a la patria”. Un ejemplar del Senidtracio fue exhibido en el stand de la Red de Usuarios IES.

El ingeniero Eduardo Sal-lari en Expo Auto Argentino
El Senidtracio, vehículo multipropósito desarrollado por IES para la Guerra de Malvinas.

Ese es uno de los grandes orgullos de Sal-lari. “Mis otros orgullos son las viviendas autogestionadas para los empleados de IES y la Gringa”. Para el plan de viviendas, la fábrica adquiría los materiales para construir y equipar las casas y los entregaba a los grupos de trabajo, quienes los abonaban luego de finalizada la obra y en cuotas no mayores al 20% del monto total del salario percibido.

Por su parte, la Gringa, un utilitario con carrocería de plástico reforzado con fibra de vidrio y mecánica evolucionada del 3CV, disponía de un sistema de encendido electrónico con tarjeta de arranque de desarrollo propio. La innovación tecnológica era unas de las preocupaciones y objetivos de Sal-lari. “Un país sin tecnología no es un país libre”, sentenció el ingeniero y, una vez más, los aplausos se adueñaron del auditorio.

La charla fue breve, pero intensamente emotiva. Sal-lari estuvo acompañado por su esposa, Silvia Principiano, y ex colaboradores de IES como el ingeniero Alfredo Raspanti, Franco Ciurcina, Alejandro Pico y el arquitecto Roberto Candreva (foto superior). Al finalizar, firmó autógrafos y se sacó fotos con admiradores y propietarios de automóviles IES.

El ingeniero Eduardo Sal-lari en Expo Auto Argentino
Sal-lari junto a Andrés Moranzoni de la Red de Usuarios IES, quien gestionó la presencia del fundador de IES en Expo Auto Argentino.
Eduardo Sal-lari en Expo Auto Argentino.
Junto al arquitecto Roberto Candreva, diseñador de la IES Gringa.
Eduardo Sal-lari en Expo Auto Argentino
Sal-lari firmó autógrafos y se fotografió gentilmente con usuarios de vehículos IES.

Un Gringo de película

La presencia de Sal-lari en Expo Auto Argentino y su exposición fueron registradas por las cámaras del director de cine Eduardo Yedlin y el realizador audiovisual y foto periodista Guillermo Cantón quienes están realizando un documental sobre su vida. Cantón recordó la increíble historia que lo vincula a IES. Hace unos años, casi sin saber de qué se trataba, adquirió un IES Gringo, versión cerrada y para pasajeros de la Gringa. Al poco tiempo, se encontró con un mensaje colocado en el parabrisas del auto que decía: “soy el hijo del que fabricó este auto, me dicen ‘Gringo’. Por favor, comuníquese conmigo”. El realizador se puso en contacto con el hijo de Sal-lari y esta relación derivó con el paso del tiempo en el actual proyecto documental.

La experiencia de IES es otro ejemplo de la Argentina industrial que quiso pero no pudo ser. Fue la última fábrica de autos argentina. Expo Auto Argentino no lo olvida.

Fotos: Freddy Pereyra

Sal-lari junto a Andrés Moranzoni de la Red de Usuarios IES, quien gestionó la presencia del fundador de IES en Expo Auto Argentino.
Un auditorio colmado para escuchar la palabra de Eduardo Sal-lari.

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